Además de capital de la provincia, Castellón de la Plana, con una población que supera los 150.000 habitantes, es un referente en toda la Comunidad Valenciana. Y es que se trata de una ciudad moderna, en alza, dinámica cultural y económicamente. Todo ello sin haber renunciado a sus raíces agrarias y al espíritu de villa que se asoma al Mediterráneo, a la Costa del Azahar.
A tan solo cuatro kilómetros del núcleo urbano se encuentra el Grau, el puerto de Castellón, en torno al cual ha surgido una importante zona turística con excelentes instalaciones hosteleras y de ocio. El Grau engloba el puerto pesquero, el puerto deportivo, el Club Náutico y el puerto comercial, el tercero más importante de la Comunidad Valenciana en cuanto a volumen de mercancías se refiere.
Historia
La historia de Castellón de la Plana se inicia en las estribaciones de la sierra del Desert, en lo alto de la colina donde hoy se encuentra la ermita de la Magdalena. En este lugar se alzaba el castillo árabe conquistado por el rey Jaume I en el año 1233. La dureza de las condiciones de vida en la zona propiciaron que en 1251 (concretamente el 8 de diciembre) el monarca concediera su real permiso para el traslado de la población del monte al llano, a la alquería de Benirabe, justo donde se alza hoy la ciudad. Un acontecimiento que, se dice, ocurrió el tercer domingo de cuaresma de 1252. Durante la Edad Media se alzaron fosos, murallas y torres defensivas para proteger la villa, pero todo fue destruido en el siglo XIX.
Desde su fundación, el primitivo núcleo urbano ha ido extendiéndose de forma vertiginosa hacia el interior y los laterales. Castellón de la Plana es hoy una ciudad en alza, capital de provincia, con una industria y una artesanía de alta calidad, una importante infraestructura cultural y un moderno campus universitario.
Lugares de interés
El recorrido turístico bien puede iniciarse desde el corazón mismo de Castellón, la Plaza Mayor. En este lugar encontramos cuatro de los edificios más emblemáticos. En primer lugar, el símbolo más representativo de la ciudad, la torre-campanario conocida popularmente como El Fadrí. Se trata de un edificio externo, aislado de la catedral, con una planta octogonal de 58 metros de altura. Cuenta con ocho campanas que señalan las horas y los acontecimientos que tienen lugar en la ciudad. Fue construido entre 1591 y 1604. El ayuntamiento es un edificio que data del siglo XVII. En él destaca su porche, con cinco arcos, y el uso de pilastras corintias. En el interior, sus salas exhiben interesantes pinturas de autores locales del siglo XIX y XX. Enfrente se encuentra el Mercado Municipal. Por último, nos deslumbra la concatedral de Santa Maria, de estilo gótico, aunque del edificio del siglo XIV, destruido en 1936, tan solo subsisten sus tres portadas de acceso y algunos elementos constructivos y ornamentales.
Por otro lado, en esta zona también se puede contemplar algunas muestras de arquitectura academicista representada por la Casa de los Huérfanos, la Lonja del Cáñamo, las aulas de Gramática, el Palacio Episcopal y la Casa de los Caracoles. Hacia el oeste se encuentra uno de los sectores más representativos formado por la plaza Tetuán, presidida por el interesante edificio de Correos (1932), la plaza de la Independencia, la plaza de Huertos Sogueros, la plaza de toros y el Paseo Ribalta, el mayor pulmón verde de la capital. El parque fue diseñado y creado en 1869, y aún mantiene ese aire romántico que guió su construcción; enmedio del mismo, la estatua del pintor Francisco Ribalta.
Destaca también el monumento conocido como La Farola que se alzó en el año 1929 sobre el lugar de coronación de la imagen de la patrona de la ciudad, la Mare de Déu del Lledó. Otros edificios interesantes son el Teatre Principal (recientemente rehabilitado), la sede del Museo Provincial de Bellas Artes, del siglo XVIII (en la calle de los Caballeros) y el casino antiguo (en la Puerta del Sol). Además de la concatedral, el patrimonio eclesiástico de Castellón es mucho más amplio. Así, destacamos las iglesias de la Puríssima Sang, Sant Miquel, Sant Nicolau, la Trinitat y el convento de las Capuchinas (siglo XVIII) que guarda una valiosa pinacoteca de Zurbarán. Y no olvidar las siete ermitas: Santa Maria Magdalena del Castell Vell, la Font de la Salut, Sant Jaume de Fadrell, Sant Isidre i Sant Pere de Censal, Sant Nicolau del Barri, Sant Francesc de la Font y Sant Josep del Censal, todas ellas de gran tradición y devoción. Mención especial merece la basílica de la Mare de Déu del Lledó. Fue edificada entre 1734 y 1766 sobre otros tres santuarios construidos con anterioridad, alrededor del siglo XIV. En su museo se guardan imágenes de los siglos XVI y XVIII.
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